miércoles, 11 de abril de 2012

1: Érase una vez...

Había una vez un árbol mágico que habitaba en una escuela infantil. No había un árbol más feliz que este árbol mágico, porque siempre estaba rodeado de niños pequeños a los que no importaba su especie o edad.
Todos los días sin excepción, los chiquillos formaban una rueda alrededor del árbol y le cantaban:
–¡Oh, árbol mágico, 
tú que nos das sombra cuando cae el sol, 
muéstranos tu magia en el arrebol!  
Y el árbol mágico, todos los días sin excepción también, hacía descender una de sus ramas hasta la altura de sus cabezas y les contaba un cuento.

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