jueves, 26 de abril de 2012

20: Triana, la bailaora

Como todos los días, Triana iba  al Cole, todo repeinada, con sus pantalones súper limpios y pulcros, pero como de costumbre, al cabo de un rato, los pantalones ya no eran del mismo color.
Ella con su picardía, lo abarcaba todo, se subía al tobogán, a la rueda, al sube y baja, todo esto a la vista de las educadoras, de sus compañeros y del Árbol mágico que estaba en el centro del patio.
Ella, era una niña muy viva, con una alegría desbordante y una sonrisa que transmitía mucha frescura, como todas las sonrisas de los niños, pero Triana tenía algo especial que le hacía estar en sintonía con el Gran Árbol mágico, cuando éste le guiñaba uno de  sus grandes ojos, ella empezaba, con toda la gracia que la caracteriza, a bailar sevillanas y le regalaba unos graciosos pasos de Sevillana acompañada por las palmas de una de las educadoras.
Todos los niños se quedaban embelesados al verla bailar y el Árbol le regalaba una de sus más grandes sacudidas de ramas y Triana se iba a casa muy contenta por haber hecho feliz al Árbol mágico.

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