¿Pero dónde está realmente el árbol mágico? Las raíces del árbol mágico eran profundas, largas e inacabables como los cables eléctricos. Se extendían mucho más allá del horno de Esperanceta, de la ermita del mar y del Clot de la Mare de Déu. En realidad nadie sabía hasta dónde llegaban exactamente.
Algunos forasteros habían llegado a verlas en los Alpes, otros en los altos de Mongolia y muchos aseguraban que allá en el quinto continente según se sale del pueblo y se empieza a contar por la derecha.
Pero era en Moncófar donde sus raíces estaban prietas como una navelate y donde el árbol mágico vivía. Allí, desde el patio de la escuela infantil, el árbol repartía su energía telúrica a todos sus habitantes.
Algunos forasteros habían llegado a verlas en los Alpes, otros en los altos de Mongolia y muchos aseguraban que allá en el quinto continente según se sale del pueblo y se empieza a contar por la derecha.
Pero era en Moncófar donde sus raíces estaban prietas como una navelate y donde el árbol mágico vivía. Allí, desde el patio de la escuela infantil, el árbol repartía su energía telúrica a todos sus habitantes.
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