martes, 24 de abril de 2012

18: El llanto de Pep

El primer día de escuela Pep lloró y lloró, y llenó un embalse entero con sus lágrimas. Entró al aula de la mano de su papá y al ver lo grande que era la clase, lloró. Se sentó junto a sus compañeros y al ver que no los conocía, lloró también. Y en la hora del patio, cuando todos salieron a jugar, Pep lloró más aún. 
No había nada que calmara su llanto. La maestra le enseñó el aula para que viera que no era tan grande. Y Pep lloró. Los niños se presentaron por sus nombres para que pudiera conocerlos. Y Pep lloró. Incluso el árbol mágico le hizo una reverencia en el patio para jugar. Pero Pep lloraba y lloraba.

Las maestras, los xiquets y el árbol lo intentaron todo. Adrián hizo la mejor de sus acrobacias. Alicia le ofreció parte de su tesoro. Y Xavi le dio ramitas para jugar a ser leñadores. Y Pep lloró y lloró y lloró hasta inundar el aula entera con sus lágrimas. 
Tuvo que ser Vicent, el más pequeño de la escuela, el que le pusiera fin ya casi al final del día. Sucedió de sopetón y por contagio, como todo en una escuela infantil: Vicent arrugó su cara y estalló en sollozos y mocos, y Pep, que estaba en mitad de un berrinche soberano, paró y se quedó mirándolo con extrañeza. ¿Por qué lloraba Vicent? Entonces, secándose los ojos, se acercó a él para consolarlo.

4 comentarios:

  1. ah qué chulo.... has ido nombrando unos cuantos cuentos que hemos escrito...me gusta... además con el llanto de los niños es lo que pasa: se contagia...y las educadoras se hacen locas...Vicent ya estaba harto de escuchar llorar a Pep...

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