En un pueblecito pequeño, vivía un jardinero acostumbrado a ver árboles de todo tipo, en su vida había plantado muchos árboles: sauces, robles, encinas, pinos, cedros, abetos, cipreses, olivos, álamos…de todos los árboles imaginables, pero un día fue a visitar a su hija que vivía en otro pueblecito de esa misma comarca y al pasar por una escuela infantil sintió la frescura que sólo pueda dar un árbol grande… y se detuvo a ver qué tipo de árbol era aquel que producía esa brisa inolvidable que le hacía sentirse tan bien: quedó fascinado por su belleza, por la rigidez de su tronco, la fortaleza de sus ramas, el verdor y el brillo de sus alargadas hojas y se preguntó por qué era el único árbol que jamás había visto a pesar de haber plantado muchos….
Miró detalladamente sus hojas: finas y alargadas y con un aroma indescriptible, miró sus ramas: fuertes como las rocas y resistentes como el bambú, miró su tronco y no encontró palabras para describirlo, ante tan sorpresiva confusión decidió llevarse unas cuantas hojas y ramas para compararlas con la de otros árboles…pasó días enteros mirando, preguntando, investigando y al final se dio por vencido y se consoló diciéndose a si mismo: debe ser una especie rara, de esas que hay en los bosques desconocidos.
Miró detalladamente sus hojas: finas y alargadas y con un aroma indescriptible, miró sus ramas: fuertes como las rocas y resistentes como el bambú, miró su tronco y no encontró palabras para describirlo, ante tan sorpresiva confusión decidió llevarse unas cuantas hojas y ramas para compararlas con la de otros árboles…pasó días enteros mirando, preguntando, investigando y al final se dio por vencido y se consoló diciéndose a si mismo: debe ser una especie rara, de esas que hay en los bosques desconocidos.
Pero a los pocos días una de las ramitas con las que había experimentado, que aún conservaba la esencia mágica brotó con una rapidez sorprendente, orientó sus hojitas al sol y le dijo al jardinero con cierta vanidad: ¡No soy un árbol cualquiera! ¡Soy un árbol mágico y puedo hacer realidad todos tus deseos!
Y fue así como en otro lugar de esa misma comarca nació un árbol mágico idéntico al árbol de aquel cole y el jardinero se sentía feliz por la generosidad de la ramita.
¡Qué guay que tenga hermanos! Buena idea
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