Hoy el árbol mágico está perezoso y no quiere levantarse. Desde muy temprano su tronco ocupa todo el patio de la escuela y no atiende a razones.
Las profesoras lo han increpado al asomarse al patio:
-¡Arbre màgic! ¡Despierta, arbre màgic!
Y nada.
Los padres desde la calle le han gritado:
Las profesoras lo han increpado al asomarse al patio:
-¡Arbre màgic! ¡Despierta, arbre màgic!
Y nada.
Los padres desde la calle le han gritado:
-¡Arbre màgic! ¡Despierta, arbre màgic!
Y nada.
-¡Arbre màgic! ¡Despierta, arbre màgic!
Y nada, porque el sol le calienta el costado y el vientecillo sopla en sus mofletes leñosos bonitas canciones marineras.
Sólo cuando por fin han llegado los niños y le han susurrado
-¡Qué alegría verte tan a gusto, arbre màgic!
entonces sí, l'arbre màgic se ha desperezado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario